Se reclinó ante el escritorio de su despacho, se encendió un cigarrillo y observó el infinito. Alguien llamó educadamente a la puerta. "Comisario", le dijeron, "alguien quiere verle". "Seguro que no es para nada bueno", pensó él, "nadie me llama para nada bueno". Sin embargo, de sus labios solo brotaron las palabras "¡que pase!". Y no era ninguna rubia despampanante, por supuesto. Eran problemas. Más problemas. "¡Mierda!", pensó. Y aspiró otra calada.
jueves, 29 de mayo de 2025
141.- Xanthomonas fragariae
miércoles, 14 de mayo de 2025
140.- El sospechoso chulito
jueves, 8 de mayo de 2025
139.- A correr
jueves, 24 de abril de 2025
138.- El gimnasio Alcaraz
Gutiérrez entró al gimnasio Alcaraz como el que va buscando información para apuntarse. Qué puede hacer, qué le recomiendan y tal. Nunca supo por qué, no obstante, su coartada duró apenas unos segundos. Tal vez por el aliento de vodka; tal vez por el cigarrillo que, educadamente, había tirado al suelo y aplastado con el pie justo antes de atravesar el umbral.
El caso es que habló con el jefazo del lugar, un cachas que no quería problemas con la autoridad, pero que tampoco aportó nada a la investigación.
Al salir, el mago estaba muerto.
Gutiérrez no daba crédito, pero nada más salir vio en el suelo al tipo que se había tomado el smoothie mientras él pedía vodka. El tipo era un pesado, y un pésimo mago, pero tampoco se merecía la muerte.
Gutiérrez se arrodilló ante él. Llevaba un papelito arrugado en una mano. Por la comisura de los labios le caía una babilla roja que no era sangre, sino smoothie de fresa y mango. Si era un truco, desde luego, era el mejor truco que el tipo había hecho en su vida.
Con su olfato de comisario, entonces, alzó la vista. Ante él tenía el local de smoothies, sus puertas abiertas; al fondo, la cara del camarero, que le observaba.
- ¡Eh, tú! -gritó.
El de los smoothies decidió que aquello era suficiente para salir corriendo, abandonar su local y desaparecer por una esquina.
Gutiérrez se tomó un segundo para pensar si merecía la pena ponerse a correr tras él. En el papelito había una amenaza, y una sonrisa burlona.
jueves, 10 de abril de 2025
137.- Smoothies
jueves, 3 de abril de 2025
136.- In corpore sano
jueves, 27 de marzo de 2025
135.- El Club de Tenis
La tercera víctima se desplomó mientras entrenaba en el Club de Tenis. Había acudido a hacerse unas bolas en solitario, ya por la tarde. Por eso habían tardado tanto en descubrir el cuerpo. Hubo que esperar a que el vigilante hiciera su última ronda por las instalaciones, antes de cerrar, para que diera la voz de alarma.
De nuevo, como en las otras dos víctimas, sin razón aparente. El lanzador automático de pelotas de tenis, único testigo del incidente, había continuado haciendo su trabajo, lanzando pelotas sin ton ni son. Algunas de ellas se habían llevado un buen rato golpeando al cuerpo que yacía al otro lado de la pista, y que ya empezaba a acusar los pelotazos.
- Seguimos sin encontrar la causa, comisario. Pero las circunstancias de la muerte son las mismas. Inexplicable desplome. Una especie de infarto en gente que, según la estadística, estaría a años luz de sufrir uno. El papelito de marras ha aparecido, en esta ocasión, en la bolsa de deporte, en el cambiador.
Hortensio se dirigió al vigilante.
- Qué va -contestó este, en estado de shock, mientras se rascaba la calva. - Estaba solo. En toda la tarde no he visto nada extraño. Hasta que lo he encontrado a él. Pobre. Tan joven, tan sano, en la flor de la vida...
- ¡Eso es! -gritó de repente Gutiérrez.
- ¿Qué pasa, comisario?
- Creo que ya tengo la conexión. Vamos a la oficina. Tienes trabajo que hacer, Hortensio.