- ¡Que os jodáis todos, cabrones!
Hortensio miró a Gutiérrez.
- Parece simpático, comisario.
Gutiérrez, en un gesto, le pidió calma a su ayudante.
- ¡Bonnie! ¡Tenemos que negociar! Algo podemos hacer...
- ¡No hay nada que negociar! ¡Matasteis a mi hermano! ¡Os voy a matar a todos!
El comisario resopló.
- A ver, Bonnie. ¿Estás con Felicio?
- A ese cabrón me lo cargaré enseguida. Ya ha visto en primera fila todo lo que he hecho. Todo por su culpa.
- Tu hermano también asesinó a gente disparándole desde un coche.
- A mi hermano lo acusaron injustamente de eso mismo -dijo Bonnie, lleno de rabia. - Y Felicio mintió al acusarlo. Ahora ha visto morir a gente, esta vez sí. He sido yo. En su nombre. Y ahora, va a morir.
Siguió un silencio estremecedor.
- ¡Bonnie! Un momento...
En la penumbra interior de la casa, Gutiérrez vio, por unos momentos, una sombra que se desplazaba de la ventana hacia el salón donde, con certeza, se encontraba Felicio.
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