jueves, 30 de julio de 2026

182.- El tiro de gracia

    - ¡Bonnie! ¡Bonnie!

    Gutiérrez se desgañitaba, pero Bonifacio parecía haberse desentendido de los policías. Con un gesto hacia Hortensio, Gutiérrez dio unos pasos hacia adelante y se apostó a escasos metros de la puerta. Desde donde estaba podía ver a Bonnie hablando con alguien.

    - Estará con Felicio. Probablemente lo tiene amordazado en el sofá -le dijo a Hortensio, que llegaba a su altura en esos momentos.    
    - ¡Eh, cabrones, mirad esto! -gritó Bonnie, acercándose a la ventana con Felicio agarrado del cuello.

    Gutiérrez notó que Bonnie dirigía sus gritos hacia el lugar desde donde habían hablado antes. El rufián no se había percibido de su cambio de posición. Eso le daba alguna posibilidad.

    - Mire, comisario.

    Hortensio señalaba a Bonnie. A la cabeza de Bonnie. Agarraba a Felicio del cuello, pero se giraba hacia el lado equivocado y ofrecía un ángulo abierto que le daba a Gutiérrez posibilidad de tiro.

    - Dispare, comisario.

    Gutiérrez pensó que, si erraba el tiro, podía herir a Felicio. También pensó que Felicio era un poco gilipollas, y que habían sido sus actitudes como agente de la ley, sus falsos testimonios, quienes habían provocado a Bonifacio.

    - Dispare, comisario -repitió Hortensio. - Lo tiene a tiro.

    Así que, sin pensarlo más, Gutiérrez disparó.


    

jueves, 16 de julio de 2026

181.- Vais a morir todos

     - De acuerdo, Bonnie. ¿Qué quieres?
     - ¡Que os jodáis todos, cabrones!

     Hortensio miró a Gutiérrez.

     - Parece simpático, comisario.

     Gutiérrez, en un gesto, le pidió calma a su ayudante.

     - ¡Bonnie! ¡Tenemos que negociar! Algo podemos hacer...
     - ¡No hay nada que negociar! ¡Matasteis a mi hermano! ¡Os voy a matar a todos!

     El comisario resopló.

     - A ver, Bonnie. ¿Estás con Felicio?
     - A ese cabrón me lo cargaré enseguida. Ya ha visto en primera fila todo lo que he hecho. Todo por su culpa.
     - Tu hermano también asesinó a gente disparándole desde un coche.
     - A mi hermano lo acusaron injustamente de eso mismo -dijo Bonnie, lleno de rabia. - Y Felicio mintió al acusarlo. Ahora ha visto morir a gente, esta vez sí. He sido yo. En su nombre. Y ahora, va a morir.

     Siguió un silencio estremecedor.

     - ¡Bonnie! Un momento...

     En la penumbra interior de la casa, Gutiérrez vio, por unos momentos, una sombra que se desplazaba de la ventana hacia el salón donde, con certeza, se encontraba Felicio.

jueves, 9 de julio de 2026

180.- Parlamen... ¿qué?

    - ¿Tú crees que sabe que estamos aquí, comisario?

    A Gutiérrez ya le dolía la espalda de estar agachado detrás de los setos.

    - No tengo ninguna duda.
    - ¿Entonces? - preguntó Hortensio. - ¿Esperamos a los refuerzos?

    Gutiérrez hizo una mueca de disgusto.

    - Los refuerzos van a llegar en unos cinco minutos y van a reventarlo todo... y yo diría que este tío está dispuesto a matar a Felicio, a matarnos a nosotros y a matarse a sí mismo, si hace falta. Si pudiéramos arreglar esto antes de que la zona se llene de gente...

    En el interior de la casa no se movía un alma, lo cual reafirmaba a Gutiérrez en su impresión de que Bonnie estaba tras las cortinas, mirándolos.

    - Quizá podríamos intentar parlamentar.

    Hortensio no había oído esa palabra en boca del comisario desde que tenía memoria.

    - ¿En serio, comisario?

    Por toda respuesta, Gutiérrez se puso a gritar.

    - ¡Bonifacio, Bonifacio! ¡Sabemos que estás ahí!

    Una ráfaga de disparos los invitó a protegerse tumbándose bocabajo.

    - ¡Es Bonnie, imbécil! -respondieron desde dentro.

    "Genial", pensó Gutiérrez. "Ya hemos entablado contacto".