- ¡Bonnie! ¡Bonnie!
Gutiérrez se desgañitaba, pero Bonifacio parecía haberse desentendido de los policías. Con un gesto hacia Hortensio, Gutiérrez dio unos pasos hacia adelante y se apostó a escasos metros de la puerta. Desde donde estaba podía ver a Bonnie hablando con alguien.
Gutiérrez notó que Bonnie dirigía sus gritos hacia el lugar desde donde habían hablado antes. El rufián no se había percibido de su cambio de posición. Eso le daba alguna posibilidad.
- Mire, comisario.
Hortensio señalaba a Bonnie. A la cabeza de Bonnie. Agarraba a Felicio del cuello, pero se giraba hacia el lado equivocado y ofrecía un ángulo abierto que le daba a Gutiérrez posibilidad de tiro.
- Dispare, comisario.
Gutiérrez pensó que, si erraba el tiro, podía herir a Felicio. También pensó que Felicio era un poco gilipollas, y que habían sido sus actitudes como agente de la ley, sus falsos testimonios, quienes habían provocado a Bonifacio.
- Dispare, comisario -repitió Hortensio. - Lo tiene a tiro.
Así que, sin pensarlo más, Gutiérrez disparó.