Se reclinó ante el escritorio de su despacho, se encendió un cigarrillo y observó el infinito. Alguien llamó educadamente a la puerta. "Comisario", le dijeron, "alguien quiere verle". "Seguro que no es para nada bueno", pensó él, "nadie me llama para nada bueno". Sin embargo, de sus labios solo brotaron las palabras "¡que pase!". Y no era ninguna rubia despampanante, por supuesto. Eran problemas. Más problemas. "¡Mierda!", pensó. Y aspiró otra calada.
miércoles, 26 de junio de 2024
114.- Último cuarto
miércoles, 19 de junio de 2024
113.- Penetración con bandeja
- Que sí, comisario -le decía este. - Que un disfraz discreto es la mejor manera de pasar desapercibido. Y si todos van a ir con bigote en ese sitio, pues nosotros también.
Gutiérrez no estaba tan de acuerdo, y le empezaba a molestar ese pedazo de mostacho que colgaba bajo su nariz.
- Parece más bien Tkachenko.
- ¿Quién?
- ¡Vladímir Tkachenko, el pívot de la Unión Soviética! Un tipo brutal. 2,20 medía.
- Anda y que te jodan, Hortensio.
- A sus órdenes, jefe -contestaba este con sorna.
Ahora ya estaban dentro. Les había franqueado la entrada un portero muy serio, muy alto, no tanto como Tkachenko, pero con bigote, por supuesto. Afortunadamente, no se usaba contraseña; en caso contrario, hubieran durado un suspiro.
No hacía falta ser muy listo para saber lo que había en el interior de la puerta roja. Un par de timbas, otras tantas ruletas, varios televisores con emisiones deportivas. Todo en negro, por supuesto.
- Una casa ilegal de apuestas, comisario.
Un par de viejos miraban un partido de la liga alemana. Dos tipos malencarados sacaban cartas, alternativamente, de una baraja. Un adolescente lleno de granos se perdía entre las cifras que le mostraba una pantalla. Todos, menos este último, portaban un poblado bigote. "Será casualidad", pensaba Gutiérrez al comprobarlo.
Una señora al otro lado de la barra, también con bigote, parecía dispuesta a servirles el trago que les apeteciera. Ya iba Gutiérrez a sacarse un vodka cuando Hortensio lo agarró del brazo.
- Mire.
Señaló a un rincón oscuro. Allí, sentado en un grupo de cinco personas, había un joven sin bigote.
- Es Conde, comisario.
- ¿Quién?
- Conde, joder. ¿A quién hemos venido a buscar?
Cuando tu subordinado se pone insolente, o se está ganando una hostia, o tiene toda la razón del mundo.
miércoles, 5 de junio de 2024
112.- Tiempo muerto
domingo, 19 de mayo de 2024
111.- Defensa individual
Gutiérrez había llegado a la conclusión de que el entrenamiento que acababa de presenciar era lo más aburrido que había visto en su vida. Y eso que, supuestamente, era el día antes de la final, todo tensión, todo atención de los medios... él solo veía a tipos altísimos rozando su cuerpos sudorosos para conseguir meter la bola en la canasta.
- Eso es, comisario. Veo que capta el mensaje. Colaboración, juego en equipo, estrategia para la consecución de un fin común. Un deporte de altura...
Más allá del juego de palabras, Gutiérrez asumió que Hortensio no veía las cosas igual que él.
Además, la cosa había concluido y no había dado con el tipo del bigote. Era extraño, no obstante. Si el tipo no sabía que había sido observado, si la desaparición de Conde respondía a algún tipo de plan, el tipo del bigote debería volver a hacer acto de presencia. Presentar sus demandas. Y antes de la final, o sea, en aquel entrenamiento.
Constantino, desde la cancha, saludó a Gutiérrez agitando la mano.
- Mira, comisario, nos saluda el capitán. ¡Vamos, Lechones! -gritó Hortensio, para vergüenza de su jefe.
De repente, Constantino se detuvo en el centro de la pista y señaló a un lateral de las gradas. Gutiérrez miró. Allí había un tipo, medio oculto. En su rostro, un mostacho enorme.
El tipo, al darse cuenta, comenzó a correr. Gutiérrez y Hortensio comenzaron una frenética carrera. No llevaban ni cien metros cuando Gutiérrez decidió que seria mejor si el joven Hortensio, prodigio físico, se encargara de las persecuciones.
Y se detuvo a respirar un poco y fumar un cigarrillo.
jueves, 9 de mayo de 2024
110.- El tipo del bigote
- Qué grande, Constantino. Gran triplista.
- Y gran emperador, Constantino el Grande, no te jode, Hortensio... ¿Quieres centrarte?
- Claro, comisario.
Gutiérrez, entonces, le contó lo que sabía. Que Constantino el Grande había visto a Conde inquieto, preocupado. Que se había interesado por él. Que le había dicho que creía que le perseguían y, al ser inquirido por las razones, se había cerrado en banda. Que, poco después, al acabar el entrenamiento, había visto a Conde hablando con un tipo con bigote. Un enorme bigote.
- ¿Del bigote?
- De Conde, joder, Hortensio. Céntrate. ¿Quieres encontrar al gigante este antes de la final o no?
- Todo por los Lechones, comisario.
Gutiérrez suspiró.
- Ya te lo he dicho. Por el tipo del bigote...
sábado, 20 de abril de 2024
109.- Tiro libre adicional
- ¿Conde? ¡Madre mía! ¿Y ahora qué hacemos? Que mañana es la final. ¡Vamos, Lechones!
Gutiérrez no daba crédito. Por un lado, no dejaba de preguntarse quién había sido el lumbreras que le había puesto los "Lechones" al equipo de la ciudad. Supuso que sería "Leones", pero que alguien se equivocó al inscribirlo en la competición y ya no hubo marcha atrás. Por otro, no tenía ni idea de que Hortensio fuera aficionado al baloncesto.
- Sin Conde no somos nada, comisario. Si tienes problemas, balones a Conde. Eso lo sabe todo el mundo. Un pívot determinante. Imparable en la zona.
- Como si me hablas en chino, Hortensio. Lo que sí que sé es que parece que ha desaparecido.
- Y solo tenemos un día para encontrarlo.
Gutiérrez se encendió un cigarrillo, con parsimonia, simbolizando su falta de prisas.
- La afición confía en nosotros, comisario. No podemos fallarles.
Tanto símil deportivo estaba ya poniéndolo de los nervios.
- ¿Qué tipo del bigote, comisario?
- Ah, sí, que aún no te lo había contado...