miércoles, 26 de agosto de 2026

183.- Los sesos de Bonnie

    No era su intención. La de Gutiérrez.

    A ver, sí que lo era, en realidad. Era su intención volarle los sesos a Bonnie. Pero tampoco de esa manera.

    Porque los sesos del hermano de Claudio, alias Clyde, reventaron como si hubieran instalado un petardo en su interior. Una cosa de locos. Como en una película gore.

    Gutiérrez, que no sabía, a pesar de su experiencia, que esas cosas podían pasar, se sorprendió. Miró su arma. ¿Cómo hacían las balas en los últimos tiempos? Felicio, que había oído el proyectil pasearse junto a su oreja antes de alojarse en el cráneo de Bonnie, había caído de rodillas. Los sesos de su captor se habían depositado en parte sobre su cabeza, y en sus hombros, y le daban un aire de medusa humana que se acrecentaba al verlo mover la boca, abriéndola y cerrándola, sin terminar de decir nada.

    - Joder, comisario. Vaya tela -acertó a decir Hortensio.

    Gutiérrez no dijo nada. Cogió un cigarrillo y se lo llevó a la boca. Le temblaban las manos, y eso que acababa de ejecutar uno de los disparos más certeros de su ya larga vida.