lunes, 5 de octubre de 2026

185.- Ring, ring

    El teléfono del despacho de Gutiérrez comenzó a sonar.

    - Ring, ring.

    Gutiérrez lo miró como quien mira una granada desanillada.

    - Ring, ring.

    Aquel teléfono solo traía malas noticias. Otro asesinato, otro caso de mierda que tener la obligación de resolver, más problemas. Gutiérrez pensó que, a lo mejor, no le apetecía cogerlo.

    - Ring, ring.

    Joder, qué pesado que era el cacharrito. Y quien estuviera al otro lado, que no cejaba en su empeño.

    - Ring, ring.

    Gutiérrez, que casi se había acabado la petaca de vodka y que tenía el cenicero a reventar, estuvo tentado de darle una patada al aparato y estamparlo contra la pared. Aunque luego le cargaran en comisaría la cuenta de los desperfectos...

    - Ring, ring.

    Tirándose de los pelos, y preparándose para lo peor, el comisario agarró el auricular.

    - ¿Sí?

    Del otro lado, tras unos segundos, sonó una voz aterciopelada y seductora.

    - Buenos días. ¿Le interesaría cambiar de seguro de vida? Nuestra compañía tiene unas ofertas que...

    Gutiérrez colgó. Casi arrojó el auricular contra la mesa. Lo que le faltaba.

    Se encendió un cigarro, miró al techo y pensó que se estaba volviendo loco porque, ahora que lo pensaba, prefería recibir esas llamadas de publicidad engañosa que volver a revolcarse en el lado más sucio de la sociedad.

    "Si al final se va a liar", pensó. "Es lo que hay". Y le vino a la mente un refrán: quien con niños se acuesta...

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