- No deberían tardar mucho en detenerlo -comentó Hortensio, siempre optimista.
Gutiérrez apuró un cigarrillo.
- Eso espero.
Gutiérrez miró la cara de Felicio en la fotografía. Un abuelo. Aparentemente apacible. En lugar de disparar a gente a quemarropa, podría haber optado por dar de comer a las palomas en un banco del parque...
- Eso espero... -repitió, en voz baja.
Esta vez Hortensio pareció no haberlo oído.
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