jueves, 30 de octubre de 2025

157.- Esto ya pasa de castaño oscuro

     Al tipo le había apetecido almorzar un bocadillo de pechuga de pollo con mayonesa. Eso era todo. No es que la nevera estuviera vacía; aunque no estaba a rebosar, desde luego que podría haber sacado un almuerzo decente. Lo que pasaba es que le apetecía el pollo.

     Es más, le apetecía la pechuga de pollo con mayonesa. Y tenía el pan, y tenía el pollo. Pero no tenía mayonesa.

     Por eso había salido de casa. Al supermercado, a comprar un bote de mayonesa. Tuvo que cambiarse de ropa, incluso. El supermercado estaba a dos minutos de casa, sería un momento, pero no quería aparecer por allí hecho unos zorros, con la ropa de andar por casa. Al principio le había dado una enorme pereza cambiarse, pero habían vencido las ganas de mayonesa.

     Así que se había cambiado, se había calzado decentemente y allí estaba, camino del súper.

     Hacía frío. No había cogido chaqueta. Se arrepintió de este detalle, pero tampoco le dio más importancia. Ya casi estaba allí.

     Había bastante gente. Supuso que estaban haciendo recados; algunos, como él, iban en busca de su antojo para el almuerzo; otros, como los operarios de enfrente, llevaban toda la mañana haciendo ruido con sus máquinas taladradoras.

     Un coche llegó a su altura, y caminó paralelo a él durante unos segundos, lo suficiente para que girara la cabeza. Quizá fuera un conocido. Pero no. La ventanilla estaba bajada, y pudo ver claramente cómo un tipo con la cara cubierta le apuntaba con una pistola.

     Cuando cayó al suelo, a plomo, con un disparo en la frente, se encontraba ya, prácticamente, a la altura de la puerta de supermercado.

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