jueves, 13 de noviembre de 2025

158.- A plena luz del día

     - Joder, Hortensio, ¿en serio?
     - Sí, comisario.
     - ¿A plena luz del día?
     - Sí, comisario.

     A Gutiérrez se lo llevaban los demonios. A Hortensio también, pero este, al menos, intentaba disimularlo.

     - ¿Y sigue sin haber testigos? Parece increíble.
     - De momento, no. Nadie se fija en un coche que transita por la calzada. Debe ser un vehículo muy común, desde luego. Y cuando oyen el disparo y quieren darse cuenta, ya ha doblado la esquina y ha desaparecido. Es todo tan aparentemente casual...

     Gutiérrez le dio una calada al cigarrillo. Miró a Hortensio.

     - Pues ya van tres muertos -dijo con un hilo de voz.

     Hortensio asintió.

     - ¿Y si colocamos guardias en todas las esquinas? ¿O agentes de paisano?
     - ¿Cuántas esquinas cree que hay en la ciudad, comisario?
     - Que te jodan, Hortensio.

     Hortensio guardó silencio.

     - Alguna vez tendrá que cometer un error, maldita sea... y entonces estaremos allí para cazarlo, Hortensio. Dalo por seguro.

     Hortensio lo dio por seguro.

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