viernes, 27 de junio de 2025

145.- Una mujer fatal

     Entró en el despacho de repente, como si estuviera acostumbrada a no llamar a las puertas, o a no pedir permiso; como si las entradas se le franquearan de forma automática. Pilló a Gutiérrez en una duermevela extraña, dando cabezadas y con el cigarrillo consumido colgando entre sus dedos.

    - Buenos días, comisario... -dijo.

    Gutiérrez, aún en ese tránsito entre el sueño y la realidad, la vio como un ángel que se le apareciera de forma inesperada. "Estoy muerto", pensó. "Y ya vienen a llevarme al infierno".

     La mujer se sentó, por iniciativa propia, al otro lado de la mesa, encendió un cigarrillo con boquilla (¡con boquilla! ¿pero quién fuma hoy en día con boquilla?) y cruzó las piernas de una manera que hubiera dejado a Sharon Stone a la altura del betún.

    - Comisario, creo que han matado a mi marido.

     Gutiérrez tuvo que limpiarse la baba que le caía de la boca antes de contestar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario