- Pídeme un vodka con limón, anda.
Hortensio fue a la barra y volvió a los pocos minutos con un par de copas.
- ¿Tú también?
- No estamos de servicio, comisario. Y esto es un bar. Y estoy hasta los huevos.
Gutiérrez se rascó la barbilla con gesto preocupado. Si Hortensio comenzaba a beber y a decir palabrotas, es que la cosa iba mal de verdad.
- A ver, Hortensio... habrá que ponerse en serio con Felicio.
- Pero Felicio ya está muerto, comisario.
- Busca en su historial. ¿Quién era? ¿Qué había hecho? ¿Quién podía odiarlo tanto como para torturarlo?
Hortensio asintió mientras le daba un buen sorbo al vodka.
Iba a ser una noche larga...
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