lunes, 6 de enero de 2025

128.- El pájaro

     - ¿A ver, a ver? ¿Cómo era eso, comisario? Es que es difícil de asimilar...

     Mel se partía la caja oyendo a Gutiérrez contar lo de Smith. También Hortensio estaba de buen humor. Hasta Gutiérrez disfrutaba con el narración de sus éxitos.

    - Pues que el tal Smith era un espía, en efecto, pero de la marca mayor. Un espía triple, ¿qué te parece?
    - ¿Pero se llamaba Smith de verdad?
    - Pues sí, por un antepasado escocés, por lo visto...
    - Joder, qué bueno, tenía ya el nombre de espía, el tío...

    Gutiérrez le dio una calada al cigarro y un buen sorbo al vodka.

    - El caso es que espiaba para una tercera empresa. En Buenycao pensaban que espiaba para Panterón; en Panterón no tenían muy claro si les espiaba, pero lo odiaban; y él, en realidad, espiaba a las dos para una tercera.
    - Joder...
    - Exacto, Mel, joder. Eso dije yo cuando me enteré.

    Hortensio reía a carcajadas.

    - ¿Y cómo lo descubrió, comisario?
    - Pues verás -dijo Gutiérrez tras una pausa dramática acompañada de una calada-. Yo no me fío de los espías, y deduje que nos estaba utilizando como cortina de humo.
    - Usted no se fía ni de su padre, comisario.
    - No lo sabes tú bien. El caso es que le pinché el teléfono y el muy estúpido lo soltó todo.
    - ¿Espiaste al espía?

    Gutiérrez guiñó un ojo.

    - Qué grande es usted, comisario.
    - Lo sé, Hortensio.
    - ¿Y qué más?
    - Pues lo pillé in fraganti, lo detuve, lo tuve encerrado para darle un buen susto y lo solté con cargos. Ahora serán las empresas las que lo desplumen con denuncias y acusaciones...
    - Menudo pájaro, ese Smith.
    - Ideal para una de tus novelas, Mel.
    - Qué va, una trama demasiado complicada para mis lectores, yo creo...
    - Menudo cabrón que estás hecho...

    ¡Hala, otra ronda de bebidas!

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