Gutiérrez sonrió mientras aspiraba una buena calada.
- Genial, Hortensio. ¿Y qué es lo que tenemos?
Hortensio se sentó frente a Gutiérrez y desplegó un mapa sobre la mesa.
- En primer lugar, hemos marcado en el plano el lugar donde se han cometido los cinco crímenes. Los cinco, desde un coche en marcha. Los cinco, a punta de pistola.
- Y ha salido un pentágono.
- A ver, no, comisario... para qué le voy a mentir... hemos unido los puntos y tenemos una figura irregular de cinco lados, claro, pero eso del pentágono... nuestro hombre no es tan metódico.
- Vaya -se lamentó Gutiérrez.
Hortensio siguió.
- En segundo lugar, hemos buscado propietarios de monovolúmenes oscuros en la zona marcada, y había un buen puñado, la verdad. Pero ya el número se había reducido. Por último, hemos revisado los historiales para ver quién podría poseer, además del monovolumen, una Glock 17.
- ¿Y?
Hortensio puso el dedo sobre un punto del plano.
- Y tenemos un posible sospechoso.
Gutiérrez apagó el cigarrillo en el cenicero.
- ¿Y qué cojones hacemos aquí todavía? Vamos allá cagando leches.
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