jueves, 15 de enero de 2026

164.- Con la nariz pegada a la pantalla

    A Gutiérrez y Hortensio no les costó mucho contactar con la empresa de seguridad.

    - ¿Las cámaras de seguridad de las recogidas de paquetería? Claro, sí. Dígame la situación, una fecha y una hora.

    Apenas habían pasado unos minutos cuando ambos observaban atentamente la grabación: un coche oscuro, un semáforo. Alguien hacía una señal, se bajaban las ventanillas y asomaba un arma de fuego.

    Luego, la detonación; por último, la huida.

    - No se aprecia la matrícula, comisario -dijo Hortensio con rabia.
    - No -confirmó Gutiérrez. - Pero ya tenemos algo con lo que empezar a trabajar.
    - ¿Se refiere al modelo del coche?

    Gutiérrez encendió un cigarrillo y le dio una calada al estilo "me encanta que los planes salgan bien".

    - El modelo del coche, que podemos rastrear... y el del arma, con la que podemos afinar aún más.

    Hortensio pegó la cara a la pantalla.

    - Pero... comisario... el arma apenas se ve.

    Gutiérrez sonrió.

    - Apenas se ve, y apenas tengo dudas...

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