A la mañana siguiente, Gutiérrez se levantó temprano. Demasiado temprano. Tenía ganas de vomitar. Se puso un Bloody Mary y se fumó un cigarrillo, y entonces la cosa empezó a mejorar. Cuando llegó a comisaria, acababa de amanecer. Gutiérrez hubiera jurado que aquellas horas no existían, pero ya se encontró allí a Hortensio.
- Jefe, nada nuevo. El tipo se desplomó mientras hacía ejercicio. Había salido a correr. Lo hacía a diario. Lo de la nota es un misterio.
Gutiérrez pensó que el tipo no estaría bien. Hay que tener un tocado para salir a correr todos los días, de buena mañana. Y encima con una nota de un asesino en serie en el bolsillo. Manda huevos.
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