Se reclinó ante el escritorio de su despacho, se encendió un cigarrillo y observó el infinito. Alguien llamó educadamente a la puerta. "Comisario", le dijeron, "alguien quiere verle". "Seguro que no es para nada bueno", pensó él, "nadie me llama para nada bueno". Sin embargo, de sus labios solo brotaron las palabras "¡que pase!". Y no era ninguna rubia despampanante, por supuesto. Eran problemas. Más problemas. "¡Mierda!", pensó. Y aspiró otra calada.
jueves, 30 de enero de 2025
130.- Día 1
lunes, 13 de enero de 2025
129.- Un crimen, por favor
Andaba Gutiérrez aburrido. Quién lo diría. Calma chicha. Sin casos ni crímenes. La ciudad era una balsa de aceite, un remanso de paz.
Echaba el rato en el despacho, con un cigarrillo entre los labios y tirando de la petaca. Hasta había recogido un puñado de informes y, haciendo bolas de papel con ellos, jugaba a tirarlas al otro lado del despacho y ver sin entraban en la papelera después de hacerlas rebotar en la pared.
Se encontró a sí mismo deseando que se desataran las hostilidades.
Entonces llamaron a la puerta. Hortensio, como un buen profesional, pasó por alto el perenne olor a tabaco, las bolas de papel tiradas por el suelo y la petaca de vodka volcada sobre la mesa.
- Comisario...
No necesitó decir más. Algo en su mirada lo delataba.
Gutiérrez supo entonces que el juego volvía a comenzar. Una vez más. Y no sabía muy bien si lamentarlo, o celebrarlo.
Asco de trabajo, que te hace perder el norte...
lunes, 6 de enero de 2025
128.- El pájaro
- ¿A ver, a ver? ¿Cómo era eso, comisario? Es que es difícil de asimilar...
Mel se partía la caja oyendo a Gutiérrez contar lo de Smith. También Hortensio estaba de buen humor. Hasta Gutiérrez disfrutaba con el narración de sus éxitos.