jueves, 30 de enero de 2025

130.- Día 1

     - Alguien murió en la calle, comisario. Un tipo normal y corriente, en apariencia. Iba caminando por el parque, y se desplomó.
    - ¿Se desplomó?
    - Como si tal cosa.
    - ¿Y eso? -preguntó el comisario, con gesto escéptico. - ¿No sería que le dio un infarto?
    - Eso podría pensarse, en efecto, si no fuera porque llevaba esto en el bolsillo de la chaqueta.

    Hortensio le tendió a Gutiérrez un papel doblado. Gutiérrez lo extendió y lo puso sobre la mesa.

    - Joder... ¿qué es esto?
    - Yo creo, comisario, sin ánimo de adelantarme a sus conclusiones, que esto es una amenaza en toda regla...

    Ambos miraban el papel desplegado con cara de pasmados. En él, escrito a lápiz y con mayúsculas enormes como las de un infante, había solo una frase y un signo. La frase: "Un muerto al día"; el signo: "el dibujo esquemático de una sonrisa burlona".

    - ¿Qué hacemos, comisario?
    - De momento, me voy a fumar un cigarrillo, Hortensio. Tengo que pensar. Mientras tanto, ve sacando el coche y llévame el parque, anda...

lunes, 13 de enero de 2025

129.- Un crimen, por favor

    Andaba Gutiérrez aburrido. Quién lo diría. Calma chicha. Sin casos ni crímenes. La ciudad era una balsa de aceite, un remanso de paz.

    Echaba el rato en el despacho, con un cigarrillo entre los labios y tirando de la petaca. Hasta había recogido un puñado de informes y, haciendo bolas de papel con ellos, jugaba a tirarlas al otro lado del despacho y ver sin entraban en la papelera después de hacerlas rebotar en la pared.

    Se encontró a sí mismo deseando que se desataran las hostilidades.

    Entonces llamaron a la puerta. Hortensio, como un buen profesional, pasó por alto el perenne olor a tabaco, las bolas de papel tiradas por el suelo y la petaca de vodka volcada sobre la mesa.

    - Comisario...

    No necesitó decir más. Algo en su mirada lo delataba.

    Gutiérrez supo entonces que el juego volvía a comenzar. Una vez más. Y no sabía muy bien si lamentarlo, o celebrarlo.

    Asco de trabajo, que te hace perder el norte...

lunes, 6 de enero de 2025

128.- El pájaro

     - ¿A ver, a ver? ¿Cómo era eso, comisario? Es que es difícil de asimilar...

     Mel se partía la caja oyendo a Gutiérrez contar lo de Smith. También Hortensio estaba de buen humor. Hasta Gutiérrez disfrutaba con el narración de sus éxitos.

    - Pues que el tal Smith era un espía, en efecto, pero de la marca mayor. Un espía triple, ¿qué te parece?
    - ¿Pero se llamaba Smith de verdad?
    - Pues sí, por un antepasado escocés, por lo visto...
    - Joder, qué bueno, tenía ya el nombre de espía, el tío...

    Gutiérrez le dio una calada al cigarro y un buen sorbo al vodka.

    - El caso es que espiaba para una tercera empresa. En Buenycao pensaban que espiaba para Panterón; en Panterón no tenían muy claro si les espiaba, pero lo odiaban; y él, en realidad, espiaba a las dos para una tercera.
    - Joder...
    - Exacto, Mel, joder. Eso dije yo cuando me enteré.

    Hortensio reía a carcajadas.

    - ¿Y cómo lo descubrió, comisario?
    - Pues verás -dijo Gutiérrez tras una pausa dramática acompañada de una calada-. Yo no me fío de los espías, y deduje que nos estaba utilizando como cortina de humo.
    - Usted no se fía ni de su padre, comisario.
    - No lo sabes tú bien. El caso es que le pinché el teléfono y el muy estúpido lo soltó todo.
    - ¿Espiaste al espía?

    Gutiérrez guiñó un ojo.

    - Qué grande es usted, comisario.
    - Lo sé, Hortensio.
    - ¿Y qué más?
    - Pues lo pillé in fraganti, lo detuve, lo tuve encerrado para darle un buen susto y lo solté con cargos. Ahora serán las empresas las que lo desplumen con denuncias y acusaciones...
    - Menudo pájaro, ese Smith.
    - Ideal para una de tus novelas, Mel.
    - Qué va, una trama demasiado complicada para mis lectores, yo creo...
    - Menudo cabrón que estás hecho...

    ¡Hala, otra ronda de bebidas!