sábado, 24 de agosto de 2024

121.- Demasiada gente

    Hortensio entró en el despacho como un torbellino.

    - ¡Comisario, comisario!

    Gutiérrez, que se había quedado traspuesto en la silla, dio un respingo.

    - Hortensio, joder. Te tengo dicho que llames antes de entrar y que no grites...
    - Pero, comisario... Tengo los resultados del visionado de la cámara. Me he pasado la noche en vela.

    Gutiérrez había tenido una noche aún peor. Pesadillas y obsesiones con cámaras que lo vigilaban, y con gente rara que se escondía para observarlo.

    - ¿Y bien?
    - Nada, comisario. Es la cámara de la entrada de la comisaria, ya sabe. Por ahí pasa demasiada gente. Cualquiera puede haberlo hecho. Hasta el de la limpieza.

    Gutiérrez se frotó la cara, bostezó y sacó un cigarrillo.

    - ¿Y para eso tanta emoción, Hortensio? -dijo mientras lo encendía.
    - Me gusta mi trabajo, comisario.
    - Tú veras...

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