jueves, 29 de mayo de 2025

141.- Xanthomonas fragariae

     - "Xanthomonas fragariae", comisario.
     - Hola, Streller. ¿Qué cóño dices? Ojo que no estoy para bromas.

     En realidad, nadie estaba para bromas. El despacho de Gutiérrez parecía un velatorio. Hortensio estaba repantingado en el asiento, mirando al techo con la boca abierta. El cenicero de Gutiérrez parecía que iba a rebosar. Cuando Streller vio los dos chupitos sobre la mesa, comprendió que la cosa iba en serio.

    - A ver, chicos -dijo, con un punto de teatralidad no excesivo, para no alterar los ánimos. - Digo que creo que tengo la clave.
    - ¿Qué clave? ¿Acaso sabes qué investigamos? -preguntó Hortensio, despertando de su sopor.

    Streller sonrió, ladino.

     - Me ofendes, Hortensio, con tal insinuación. Claro que sé lo que pasa. Lo sé siempre. Y sé que vais a tener que soltar al camarero a no ser que me escuchéis. Tengo el veneno. Sé cómo lo hace.

    Gutiérrez y Hortensio se incorporaron, como movimos por un resorte.

    - Venga un tercer vaso de chupito -gritó Streller. - Vamos a celebrarlo.
    - Un momento, pimpollo -frenó Gutiérrez. - Primero cuéntanos tu teoría, y luego decidimos si lo celebramos o no. ¿Qué te parece?

    Streller tomó asiento y comenzó a hablar.

miércoles, 14 de mayo de 2025

140.- El sospechoso chulito

    - ¡Joder, qué cabrón, me echaste encima a los perros!
    - Te jodes. No haberte fugado.

    Los tíos del gimnasio no habían tardado ni dos minutos en traer al sospechoso, baldado, además, por un par de buenos puñetazos en el estómago. Gutiérrez pensó que serían buenos perros de presa, en efecto. Ahora, el sospechoso lloriqueaba.

    - No me fugué, me asusté. Yo no he hecho nada. Había un cadáver, ahí delante, y llegaste y me miraste raro. Creí que el asesino eras tú y que venías a por mí.
    - Vete a la mierda.

    A Gutiérrez los interrogatorios con gente que no quería contestar le gustaban más bien poco.

    - Hoy no habrá asesinato, ¿no? Si te retenemos aquí... -dijo el comisario.
    - ¿Y a mí qué me cuentas? Yo no sé nada -contestó el camarero de los smoothies.

    Se estaba poniendo chulito, y eso no era nada bueno.

    - Comisario... -Hortensio asomó la cabeza por la puerta. - Tenemos el análisis del smoothie.
    - ¿Y bien?
    - Fresa y mango.
    - Eso ya lo sé, joder... ¿algo más?

    Hortensio negó con la cabeza. Mierda. Ya estábamos. Si se ven obligados a soltar al tipo este por falta de pruebas iban a quedar en un ridículo mayúsculo. Él, sobre todo, Gutiérrez, iba a ser el hazmerreír de toda la ciudad.

    - Maldita sea -masculló, mientras se rascaba la barbilla y sacaba el paquete de tabaco.

jueves, 8 de mayo de 2025

139.- A correr

    - ¡Al asesino! ¡Al asesino!

    Gutiérrez ni lo intentó. Se había arrodillado junto al cadáver, y el mero hecho de levantarse ya le había producido un ligero mareo, molestias en la espalda y una pesadez en las rodillas, y en el resto de articulaciones, que desaconsejaba cualquier actividad física.

    Pero su mente seguía tan rápida y era tan lúcida como la que más. Así que, sabiendo dónde estaba, analizando con pericia e intuición su entorno y el contexto, siguió gritando.

    - ¡Asesino! ¡Asesino! ¡Se escapa!

    Inmediatamente, como alertados por las campanas del infierno, salió del gimnasio Alcaraz un puñado de individuos, todos con pantalón corto y piernas tonificadas que, corriendo como almas que llevara el diablo, marcharon como centellas en pos del fugado.

    Gutiérrez sonrió. El camarero de los smoothies no iba a llegar ni a la siguiente esquina...