jueves, 24 de abril de 2025

138.- El gimnasio Alcaraz

     Gutiérrez entró al gimnasio Alcaraz como el que va buscando información para apuntarse. Qué puede hacer, qué le recomiendan y tal. Nunca supo por qué, no obstante, su coartada duró apenas unos segundos. Tal vez por el aliento de vodka; tal vez por el cigarrillo que, educadamente, había tirado al suelo y aplastado con el pie justo antes de atravesar el umbral.

    El caso es que habló con el jefazo del lugar, un cachas que no quería problemas con la autoridad, pero que tampoco aportó nada a la investigación.

    Al salir, el mago estaba muerto.

    Gutiérrez no daba crédito, pero nada más salir vio en el suelo al tipo que se había tomado el smoothie mientras él pedía vodka. El tipo era un pesado, y un pésimo mago, pero tampoco se merecía la muerte.

    Gutiérrez se arrodilló ante él. Llevaba un papelito arrugado en una mano. Por la comisura de los labios le caía una babilla roja que no era sangre, sino smoothie de fresa y mango. Si era un truco, desde luego, era el mejor truco que el tipo había hecho en su vida.

    Con su olfato de comisario, entonces, alzó la vista. Ante él tenía el local de smoothies, sus puertas abiertas; al fondo, la cara del camarero, que le observaba.

    - ¡Eh, tú! -gritó.

    El de los smoothies decidió que aquello era suficiente para salir corriendo, abandonar su local y desaparecer por una esquina.

    Gutiérrez se tomó un segundo para pensar si merecía la pena ponerse a correr tras él. En el papelito había una amenaza, y una sonrisa burlona.

jueves, 10 de abril de 2025

137.- Smoothies

    - Coge una carta.

    Gutiérrez miró al tipo con cara de asco. Odiaba los magos, y más los que se las daban de mago e iban haciendo jueguecitos a destiempo y en cualquier lugar.

    - Ahora, métela en la baraja.

    Cuando pensaba en la gente con la que tenía hablar solo para conseguir información, le daban ganas de jubilarse al día siguiente. Por lo menos, el improvisado mago no era un mimo improvisado, lo que sería aún peor.

    - ¿Es esta tu carta?
    - No.

    El tipo se le había puesto al lado y le había empezado a hablar casi sin dar tiempo a Gutiérrez a saludar. Estaban apoyados en la barra de un local que vendía smoothies a la puerta del gimnasio Alcaraz, en el que, oh sorpresa, pagaban cuota religiosamente las tres víctimas.

    - ¿Y esta?
    - No.

    Gutiérrez no sabía ni qué pedirle al encargado. Cada smoothie que miraba en la carta le daba mayor repelús que el anterior. Y el mago, dale que te pego.

    - ¡Esta!
    - Tampoco.
    - Joder...

    Sí. Eso decía él. Joder.

    - ¿Qué va a ser? -preguntó el encargado con una sonrisa enorme.
    - Un smoothie de fresa y mango -dijo el mago sin dudar.

    Gutiérrez volvió a mirar la carta. Vio el de aguacate, mango, coco y zumo de limón. Luego el de plátano, espinaca, mango y piña.

    - ¿Tienes vodka a palo seco?

    Gutiérrez pudo observar cómo la sonrisa del encargado menguaba ligeramente.

    

jueves, 3 de abril de 2025

136.- In corpore sano

    - Saludos, amigo Gutiérrez.

    Gutiérrez contestó con una especie de gruñido. ¡Qué pesado, el Streller! ¿Qué narices estaría haciendo en la puerta del despacho? ¿Quién le había dejado entrar en comisaría?

    - Puedo pasar con vosotros, ¿verdad? Los amigos siempre juntos.

    Otro gruñido Gutiérrez. Le daba urticaria cada vez que oía a Streller llamarlo "amigo", joder. No se negó, no obstante. Eso de deberle favores al diablo no es buena cosa, maldita sea. Y a Streller se le iba a acabar el crédito algún día...

    - ¿Y bien, comisario? -preguntó Hortensio, intrigado.

    Streller era todo oídos.

    - ¿Cómo vestía la primera víctima? En chándal, comisario. Llevaba chaqueta, pero se dispondría a echar unas carreras...
    - De acuerdo. ¿Y la segunda?
    - En chándal. Llevaba a su hija, pero luego iría a ejercitarse... o venía de ello.
    - ¿Y la tercera víctima?
    - ¿El del Club de Tenis?
    - Joder... -dijo Hortensio, tan bienhablado como era, antes de enmuceder.
    - Joder... -repitió Streller.
    
    Gutiérrez se encendió un pitillo.

    - Pues eso. Tres tipos sanos, tres tipos deportistas, tres animales de gimnasio, seguramente... Averiguad en qué gimnasio estaban inscritos. Si es el mismo, ya sabemos adónde ir pitando, antes de que caiga el cuarto...