sábado, 24 de agosto de 2024

121.- Demasiada gente

    Hortensio entró en el despacho como un torbellino.

    - ¡Comisario, comisario!

    Gutiérrez, que se había quedado traspuesto en la silla, dio un respingo.

    - Hortensio, joder. Te tengo dicho que llames antes de entrar y que no grites...
    - Pero, comisario... Tengo los resultados del visionado de la cámara. Me he pasado la noche en vela.

    Gutiérrez había tenido una noche aún peor. Pesadillas y obsesiones con cámaras que lo vigilaban, y con gente rara que se escondía para observarlo.

    - ¿Y bien?
    - Nada, comisario. Es la cámara de la entrada de la comisaria, ya sabe. Por ahí pasa demasiada gente. Cualquiera puede haberlo hecho. Hasta el de la limpieza.

    Gutiérrez se frotó la cara, bostezó y sacó un cigarrillo.

    - ¿Y para eso tanta emoción, Hortensio? -dijo mientras lo encendía.
    - Me gusta mi trabajo, comisario.
    - Tú veras...

lunes, 12 de agosto de 2024

120.- El de la limpieza como punto de partida

     Hortensio, siempre discreto y servicial, se guardó muy bien de expresar en voz alta su opinión cuando Gutiérrez le contó el tema del espionaje doble y el de la guerra oculta entre los Buenycao y los Panterón.

    - ¿Y si miramos las grabaciones de las cámaras para ver quién colocó el micrófono? -preguntó, por ser constructivo.

    Gutiérrez se puso tenso.

    - ¿Cómo? ¿Insinúas que tengo cámaras en mi despacho?
    - Bueno, para los interrogatorios...
    - Y una mierda -concluyó Gutiérrez. - En mi despacho no entra un micrófono ni por todo el oro del mundo...

    Hortensio tragó saliva...

    - Bien, pues en las cámaras de la entrada a la comisaría, o en la casa de Smith, o en la empresa...
    - Eso ya me gusta más...
    - No hace falta -dijo entonces Mel, que había acudido a saludar y se había quedado a curiosear las vicisitudes del último caso.

    Los dos policías miraron al escritor.

    - ¿Insinúas que has resuelto el caso, Mel?
    - Yo lo veo claro -dijo, este, con una sonrisa. - Ha sido el de la limpieza. Siempre es el de la limpieza...
    - No jodas, Mel, anda, majo...

martes, 6 de agosto de 2024

119.- El cacao como fuente de conflictos

     Smith necesitó desplegar todas sus habilidades didácticas para que Gutiérrez no le soltara un sopapo. Que si era una labor industrial de primer nivel, que si era un sector con una competencia feroz, que si había millones en juego...

    - La cosa es, comisario, que Buenycao va a sacar una nueva hornada de productos, nunca mejor dicho. Una nueva promoción, mejorada. Tengo una información que vale millones...
    - Un momento -interrumpió Gutiérrez extendiendo una mano con la palma hacia adelante, como un guardia de tráfico. - Has dicho antes que eras un espía doble, ¿no?
    - Así es, en efecto.
    - Eso quiere decir, si no me equivoco, que hay una empresa de la competencia que piensa que le estás dando información secreta sobre los Buenycao.
    - Si. Pero, en realidad...
    - Pero, en realidad, informas a los Buenycao que los proyectos que esa otra empresa tiene, y a los que tienes acceso...
    - Y a los que tengo acceso porque, obviamente, al ser espía, tengo amigos y contactos. Pero mi principal misión es la desinformación. Mandarle a la competencia información falsa, planes inventados, para condicionar de forma errónea su respuesta.

    Gutiérrez se quedó pensando. Una multitud de datos se cruzaban en su cabeza a velocidad vertiginosa.

    - Joder... -dijo, por fin.

    Se encendió un cigarro. Aspiró tranquilamente.

    - Llegados a este punto, tengo tres preguntas, Smith.

    Este asintió.

    - Primera: ¿cuál es la empresa de la competencia de la que hablamos?
    - Panterón. Bollos Panterón.
    - Vaya tela... Segunda: ¿cómo se mejoran los bollos Buenycao?

    Smith miró a uno y otro lado. Y bajó la voz.

    -¿Me promete guardar el secreto, comisario?
    - Por favor, soy un profesional...

    Smith susurró, de forma casi inaudible.

    - Más cacao...
    - Vaya tela...Tercera: ¿me confirma la empresa a la que usted le guarda fidelidad? Ya me estoy perdiendo...
    - Buenycao. Pero creo que ellos piensan que les espío.

    Gutiérrez apuró el pitillo y se rascó el ojo.

    - Vaya tela...